Blogia

Blogempleo, el blog de noticias de empleo

Crece un 0,2% la productividad en España tras ocho años de bajadas

Fuente 

El aumento viene a paliar el que se considera principal problema del mercado laboral
Un estudio pronostica para septiembre un nuevo máximo histórico de personas que trabajan, 20,5 millones.
La productividad por persona ocupada mejoró el 0,2% en el primer trimestre tras ocho años consecutivos de descensos interanuales, según el Indicador Laboral de Comunidades Autónomas Adecco (ILCA).
Si bien los cuatro componentes de este indicador -ocupación, adaptabilidad al mercado, apertura a los grupos de trabajadores considerados vulnerables y el rendimiento (relación entre variaciones de salario real y productividad)- mejoraron en el primer trimestre, la productividad fue el elemento "decisivo" de este resultado positivo según el estudio.
La mejora del 0,2% quiebra la serie negativa que ha acumulado durante ocho años una caída del 5% en la productividad laboral media y contribuye a atenuar el principal problema del mercado laboral español, añade el indicador.
El ILCA también se ha visto favorecido por la creación de empleo, la reducción interanual e la tasa de desempleo total, así como las de paro femenino y juvenil. El número de ocupados a tiempo completo y a tiempo parcial crecieron a un ritmo del 3,5% y del 3,4%, respectivamente, en los últimos 12 meses.
La proporción de ocupados de jornada parcial en el primer trimestre fue la misma que un año antes, el 12,4% del total, es decir, por cada siete personas que trabajan en España a jornada completa, hay uno que lo hace a tiempo parcial.
Según el indicador, el 88% de las nuevas ocupaciones ha sido de jornada completa, pero en los próximos meses puede producirse un cambio "destacado": los contratos a tiempo parcial podrían crecer más rápidamente que los de jornada completa, algo que no ha ocurrido en los últimos años.
El 51,5% de los ocupados a tiempo parcial en el primer trimestre del año ha declarado que prefiere ese tipo de jornada porque "no puede" (el 40,8%) o "no quiere" (10,7%) aceptar un trabajo de tiempo completo. Del lado contrario, el 32,1% de las personas, afirmaron que tienen jornada parcial porque no han encontrado un empleo de jornada completa, por lo que el estudio concluye que el trabajo a tiempo parcial es un hecho "deseado" y no un remedio a la falta de empleo.
Durante el primer trimestre se crearon 669.100 puestos de trabajo, el menor crecimiento de los últimos once trimestres y, paralelamente, también se ha producido una desaceleración en el crecimiento de la población activa.
Ambas circunstancias, señala el estudio, hicieron posible que la creación de empleo, aunque menor, fuera suficiente para absorber a un mayor número de parados que en los dos trimestres anteriores.
Según las proyecciones, la incorporación de mano de obra seguirá moderándose en el segundo y tercer trimestre, pero, a pesar de estas circunstancias, se obtendrá un nuevo máximo histórico en el número de personas de personas que trabajan en España y se llegará a los 20,5 millones de ocupados en septiembre. 

Los nuevos empleos, centrados en servicios de baja cualificación y en la construcción, explican la caída del sueldo real medio.

Fuente 

Los sueldos más bajos de inmigrantes y mujeres restan un punto al incremento salarial, según el Banco de España
Los sueldos vuelven al epicentro del debate político. El Gobierno y la oposición se enzarzaron ayer en una trifulca sobre los beneficiarios del fenomenal ciclo expansivo de la economía española. El detonante: un informe de la OCDE que apunta que los asalariados no son los más favorecidos en esa prolongada etapa de bonanza. El sueldo real medio ha bajado un 4% en los últimos 10 años, según los datos de la organización que agrupa a los países más ricos del mundo. Nadie discutió ayer esa cifra. Ni el Gobierno, ni el Banco de España ni mucho menos el PP, que cargó las tintas por la supuesta pérdida de poder adquisitivo de los sueldos, aunque gobernó la mayor parte de ese periodo.
Un asalariado medio gana en España 1.604 euros brutos -esto es, antes de impuestos- al mes, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Pese a no ser estrictamente comparable, la cifra está lejos de la tónica europea: el salario medio en los 15 países de la Unión Europea asciende a 2.309 euros al mes, según la OCDE, que emplea datos de 2005. Más allá del mejor nivel de partida de esos países, el dato español se explica por el tipo de empleo que ha emergido en los últimos años. Los nuevos puestos se han centrado en servicios poco cualificados y en la construcción, con una cantera de inmigrantes y mujeres dispuestos a trabajar por menos. Eso ha impulsado a la baja el sueldo medio.
España crece con fuerza, pero la gran creación de empleo hace que el salario medio baje incluso si todos mejoran y ganan poder adquisitivo. El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, se encargó ayer de dar argumentos para justificar esa aparente contradicción. "En estos años ha entrado mucha gente al mercado de trabajo: inmigrantes, jóvenes y mujeres con sueldos bajos han contribuido a reducir el salario medio, porque se incorporan al escalón más bajo", explicó en la Comisión de Economía del Congreso.
Dos mercados
El mercado laboral español ha experimentado una importante segmentación en los últimos años. A un lado se sitúan los 10 millones de trabajadores amparados por un convenio colectivo cuyos salarios ganan poder adquisitivo (esto es, crecen por encima de la inflación). Pero existen otros 10 millones de ocupados que escapan a estas subidas pactadas. Todos ellos conforman un magma en el que predominan las subidas mínimas e incluso las caídas reales de salarios. La cara positiva es que hay más personas que nunca trabajando. Pero, a cambio, muchos de esos nuevos trabajadores acceden en condiciones muy precarias.
Para el Banco de España, el efecto global es positivo. "Toda esa gente que no tenía trabajo ahora computa y ha mejorado notablemente su posición", afirmó Fernández Ordóñez. Y los que ya estaban en el mercado de trabajo también han prosperado. "Pero lógicamente la media se resiente y el salario medio real cae", concedió. La misma línea argumental siguió el vicepresidente y ministro de Economía, Pedro Solbes. "El descenso de los sueldos medios se debe a que han entrado muchos más ciudadanos con niveles de sueldo inferiores y da la sensación de que se produce una rebaja cuando uno calcula las medias", concluyó.
Empleo e igualdad
"Con este panorama, lo que sería un milagro es que el salario medio creciera",
apunta Lola Liceras, responsable de Empleo de Comisiones Obreras. Liceras critica que el objetivo oficial haya sido la creación de empleo, sin importar el tipo, lo que ha animado las actividades menos cualificadas. "Crear empleo no asegura una sociedad más igualitaria", concluye.
El Banco de España cifra en un punto la rebaja de la media que ha supuesto la incorporación de los nuevos colectivos al mercado. El último informe anual de este organismo cifra el crecimiento de los sueldos en el 2,8% el año pasado. Sin el efecto sobre el cómputo del nuevo empleo creado -por la inmigración y la progresiva incorporación de las mujeres-, el incremento ascendería al 3,8%.
Pese a que los colectivos con menor remuneración son los inmigrantes y las mujeres, Toni Ferrer, secretario de acción sindical de UGT, insta a no culpar a los extranjeros del deterioro de los sueldos: "Los inmigrantes son la consecuencia de que España se haya centrado en sectores poco productivos, no la causa". Los dos sindicatos defienden el papel de la negociación colectiva para evitar que los salarios se deslicen a la baja.
Tanto la autoridad monetaria como el Gobierno coinciden en que los datos mejoran si sólo se tienen en cuenta los incrementos salariales pactados por convenio. En este caso, la subida salarial en 2006 se sitúa en el 3,2%. Sin embargo, no siempre los trabajadores ganan con las alzas de convenio. Desde 2001 ha habido tres años en los que la inflación ha subido más que los salarios medios (por tanto éstos han perdido poder de compra), mientras que en otros tres ha ocurrido lo contrario.
El PP desdeña esos matices. "El Gobierno y el Banco de España ocultan aspectos negativos con tecnicismos académicos ambivalentes. Pero la realidad es que los españoles han perdido poder adquisitivo y que la economía española presenta síntomas de agotamiento del modelo económico", señaló Arias Cañete en la Comisión de Economía del Congreso. "Los trabajadores son los grandes olvidados del Gobierno", le espetó la diputada Fátima Báñez al secretario de Estado de Hacienda.
"La paradoja es que todos ganan"
Cuando Winston Churchill le pedía consejo sobre economía a sus tres asesores en la materia, siempre se quejaba de que obtenía cuatro respuestas: Keynes daba dos. La anécdota sirve para ejemplificar la habilidad de los economistas para explicar cualquier fenómeno. El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, admitió ayer que los salarios reales bajan en España desde 1995. Pero consiguió darle una vuelta de tuerca a ese dato. "La paradoja es que el sueldo real medio baja, pero todos ganan", resumió Fernández Ordóñez, que se atrevió con un ejemplo numérico para argumentar su tesis.
"Las amas de casa que se han incorporado al mercado laboral no ganaban dinero y ahora tienen un sueldo de unos mil euros; los jóvenes han pasado también de cero euros a mileuristas; los inmigrantes que ganaban 250 euros en su país perciben unos 700 euros en España. Y los trabajadores que ya estaban en el mercado hace 10 años ahora ganan también más dinero", explicó. Es lo que en la jerga económica se conoce como efecto composición. "En suma, todos mejoran notablemente, aunque la media baje".
El director de la Oficina Económica, David Taguas, relativiza el papel de los inmigrantes en la evolución salarial. "No tenemos ni idea de cuánto contribuye la inmigración a la economía. Probablemente la moderación salarial ha sido mayor con ellos. Pero si el PIB hubiera bajado estos años, a lo mejor los servicios de estudios estarían diciendo que la culpa es de los inmigrantes", informa Ariadna Trillas.
Para cuadrar el círculo, el Banco de España resalta en su informe anual que la moderación salarial en términos reales "está siendo compatible con incrementos de los salarios nominales [sin descontar la inflación] por encima de los países del entorno".

Cerca de la mitad de los españoles está insatisfecho con sus condiciones laborales

Fuente 

Un 45% de los trabajadores españoles, casi uno de cada dos, está insatisfecho con sus condiciones laborales, principalmente por el salario y la falta de dinero en su vida cotidiana, según el Barómetro europeo 2007 sobre clima laboral 'Bienestar y motivación en el trabajo'.
España se convierte así en uno de los países europeos con un índice de satisfacción más bajo (55%), sólo superado por Turquía (50%), frente a Bélgica (77%), Eslovaquia (71%), la República Checa (66%) y Francia (64%), que se encuentran en el otro extremo.
Globalmente, según el estudio, el 60% de los trabajadores españoles están satisfechos con su situación laboral, porcentaje que es muy superior en el caso de empleados con mayor responsabilidad o gerentes (82%) y que disminuye en el caso de empleados nogerentes hasta un 56%.
Según el estudio, el nivel salarial supone, con diferencia, la primera preocupación de los trabajadores españoles (47%), por delante de la seguridad de un empleo (35%) y del tiempo consagrado al trabajo (18%).
En general, apenas un trabajador español de cada tres (36%) se considera satisfecho en la actualidad con su remuneración, un porcentaje que ha disminuido sensiblemente en dos años, ya que en el barómetro de 2005 la proporción de satisfechos era de un 57%, 11 puntos porcentuales más.
Sin embargo, los empleados con cargos de responsabilidad tienen un nivel de satisfacción muy superior que el resto de empleados (60%), casi el doble que el resto de empleados (32%).
Por otra parte, aunque los beneficios y compensaciones alcanzan un nivel de satisfacción del 57%, lo cierto es que, según se desprende de los datos del estudio, la mayor satisfacción se produce en el sector público (64% frente al 56% del sector privado) y en los cargos de responsabilidad o gerentes (77% frente a 54% de los nogerentes).
La falta de dinero es citada como la primera restricción que se encuentran la mayoría de empleados fuera del trabajo (28%), ocho puntos más en el informe del 2005, por delante de la falta de tiempo (19%), o la educación de los hijos (14%).
Otra preocupación de los trabajadores españoles es el desarrollo de las competencias profesionales. Así, un 92% de ellos estiman que su empresa debería intervenir sobre la formación, un 59% de los cuales opina que esta intervención debería ser prioritaria.
El estudio también destaca otras áreas en las que los trabajadores esperan algún tipo de intervención por parte de su empleador como el apoyo escolar (70%), la asistencia a familiares dependientes (73%) y las ayudas para almuerzo (65%).
UNO DE CADA DOS SE PLANTEA ABANDONAR SU EMPRESA.
Además, según revela el informe, un 45% de los trabajadores se plantea abandonar su empresa, porcentaje que llega al 51% en el caso de la empresa privada, y que es especialmente alto en el caso del sector de los servicios bancarios, financieros y seguros (63%), y del sector de los servicios comerciales (58%).
Sin embargo, en el conjunto de Europa, el nivel de infidelidad laboral de los españoles no es de los más elevados, situándose por delante Rumanía (51%), Italia (49%) y Eslovaquia (47%).
En general, el estudio señala algunos aspectos que los empleadores deberían mejorar para lograr unas mejores condiciones laborales de sus trabajadores en España, como la innovación en recursos humanos o la formación. Sin embargo, también destacan aspectos positivos como el nivel de realización o el grado de implicación.
Entre las características que les sugiere su empleo a los españoles, según el informe, se encuentran, en primer lugar, la seguridad (31%), siendo España, a diferencia del resto de países analizados, el único en que la obligación o restricción (29%) se posiciona en segundo lugar, en vez de conceptos como el orgullo, placer o rutina, respuestas mayoritarias.
El estudio revela además que un 76% de los empleados españoles están muy satisfechos o bastante satisfechos con su ambiente laboral y un 54% de ellos declara que se siente muy implicado o demasiado en su trabajo, porcentaje que aumenta hasta el 58% en el caso de trabajadores del sector privado y al 68% cuando se trata de empleados con cargos de responsabilidad. 

Adecco prevé que el empleo se desacelere hasta el 3,1% en el tercer trimestre

Fuente 

El ritmo de creación de empleo se desacelerará en el tercer trimestre, hasta registrar un crecimiento interanual del 3,1%, el menor en cuatro años y medio, según el Indicador Laboral de Comunidades Autónomas IESE-Adecco.
Desde marzo de 2006 hasta idéntico periodo de este año se crearon 669.100 puestos de trabajo, un 3,4% más, el crecimiento más bajo desde el último trimestre de 2002. Adecco espera que el incremento interanual del empleo se sitúe en septiembre en un 3,1%, lo que conllevaría la creación de 613.900 nuevos puestos de trabajo. A pesar de que la creación de empleo se ralentizará, la cifra de ocupados marcará un nuevo máximo histórico al finalizar el tercer trimestre, con 20,5 millones de personas trabajando en España.
La desaceleración en el crecimiento del empleo afectará en mayor medida a las mujeres, colectivo donde la ocupación lleva 33 trimestres aumentando a mayor ritmo que entre los hombres. Así, de un crecimiento del empleo femenino del 5% interanual en el primer trimestre de este año se pasará a uno del 4,3% en septiembre. Entre los varones, el descenso no será tan acusado, sólo una décima, de manera que al finalizar el tercer trimestre habrá 270.000 nuevos puestos de trabajo para hombres, un 2,3% más.
Por su parte, la productividad por persona ocupada mejoró el 0,2% en el primer trimestre tras ocho años de descensos interanuales, destaca el informe. Además, prevé crecimientos del 0,4% y del 0,6% para los dos próximos trimestres. Si bien los cuatro componentes del indicador, ocupación, adaptabilidad al mercado, apertura a los grupos de trabajadores considerados vulnerables y el rendimiento (relación entre variaciones de salario real y productividad) mejoraron en el primer trimestre, la productividad fue el elemento 'decisivo' de este resultado positivo según el estudio.

Funcionarios y jefes, los más contentos con su trabajo

Fuente 


Los jefes españoles están notablemente más satisfechos con su trabajo que sus empleados, que se quejan de que su implicación en la empresa no se corresponde con sus salarios. La situación es distinta en el sector público, que revela índices de bienestar bastante mayores en una encuesta europea sobre clima laboral de la consultora de recursos humanos Accor Services, presentada ayer.
El 32% de los trabajadores españoles afirma estar satisfecho con su trabajo 'con frecuencia', cifra que sube al 38% entre los funcionarios, y al 44% entre los gerentes. El porcentaje es similar cuando se les pregunta si se sienten orgullosos, o si se sienten realizados.
Como era de esperar, la encuesta refleja que la gente dedica más horas al trabajo en el sector privado que en el público, pero un 57% de los empleados privados considera que esa implicación no está recompensada. En términos globales, hay un 8% de españoles quemados por no sentirse reconocidos.
Los datos son algo más negativos que los del estudio homólogo realizado hace dos años. Aunque la valoración del ambiente de trabajo es positiva (76%), las quejas se refieren sobre todo a las condiciones laborales (seguridad y salario). El 55% de los encuestados está contento con ellas, sólo por encima de Turquía (50%), y por debajo de Bélgica (77%), Eslovaquia (71%) y Francia (64%), entre otras. La tendencia descendente y la preocupación por el sueldo son comunes en los ocho países analizados (los otros tres son República Checa, Italia y Rumanía).
Otra conclusión del estudio es la mayor fragilidad de las relaciones trabajador-empresa, debido al espíritu más crítico de los trabajadores. El director de Unidad Loyalty España y responsable del estudio, Pedro Nevado, explicó en la presentación del informe que el descontento puede deberse 'al estrés, al gran volumen de horas que dedican los españoles al trabajo, y a la dificultad para conciliar la vida privada y la profesional'.
Un 60% se considera satisfecho en este apartado, lo que representa un 8% menos que hace dos años. Las mujeres están más conformes con su situación que los hombres; es la única diferencia entre sexos del informe noticiable, lo que Nevado calificó de positivo. También subrayó el parecido de los resultados de las encuestas de España, Francia e Italia, aunque en este país el grado de satisfacción es algo mayor.
Los españoles también corroboran el impacto del bienestar en la eficiencia (el 68%), la motivación (69%) y la calidad de atención al cliente (58%). Sólo un 19% declara que su motivación aumenta frente a un 30% que alega que disminuye y un 49% que considera que se mantiene estable.
La encuesta fue realizada a través de internet en marzo y abril, y la muestra española constó de 1.574 trabajadores mayores de edad. Los resultados fueron ponderados para ser representativos de la población.
Preocupados por el dinero y menos fieles a la empresa
Se sienten peor pagados. Hasta 11 puntos porcentuales, desde el 47% hasta el 36%, baja la satisfacción con el sueldo de los españoles desde 2005, según la encuesta de Accor. Ese porcentaje sube entre los cargos de responsabilidad hasta el 60%.
No tienen poder adquisitivo. La falta de dinero es la restricción cotidiana más citada por los entrevistados (28%, frente al 24% de 2005), por encima de la falta de tiempo (el 19%), la crianza de los hijos (el 14%) y el manejo de la casa (11%).
Otras fuentes de ingresos. Los beneficios y compensaciones al margen del salario consiguen un índice de satisfacción del 57%. Sube al 64% en el sector público y baja al 54% en el privado, y es del 77% entre los gerentes.
Menos pegados al asiento. Hasta el 45% de los trabajadores declara plantearse con frecuencia abandonar su empresa. En el sector financiero son al 63%. En Europa, sin embargo, hay países que superan a España: Rumanía (51%), Italia (49%) y Eslovaquia (47%).
Obligados a tener una seguridad
El trabajo es fundamentalmente un elemento de seguridad para el 31% de españoles, menos que hace dos años, y una obligación para el 29%, un porcentaje creciente. Es el único país de los participantes en el estudio de Accor en el que este sustantivo aparece tan destacado cuándo se pregunta al encuestado qué le viene a la mente cuando piensa en el trabajo. En otros lugares se asocia con la rutina, el orgullo o incluso el placer (Rumanía). Estos valores no llegan al 14% en España.
Los resultados son algo distintos entre los gerentes, que consideran el trabajo un orgullo en el 17% de los casos, y un placer en el 21%. Algo más bajos, pero también por encima de la media, son los porcentajes alcanzados entre los funcionarios: 15% en ambos casos.
Para cambiar esta impresión, los empleadores pueden atender las demandas de los encuestados, un 53% de los cuales considera que sus jefes no se preocupan lo suficiente por la innovación en recursos humanos. La formación es una demanda repetida en los países encuestados; en España, hasta el 92% la solicitan. Otras son el apoyo escolar (70%), la asistencia a familiares dependientes (73%) y las ayudas para el almuerzo (65%).

La mitad de los inmigrantes trabaja en España por debajo de su calificación. El país está en cabeza de la OCDE por la elevada tasa de 'desclasamiento'

Fuente


España es ya después de Estados Unidos el país con más inmigración de los países industrializados, con un nuevo torrente migratorio de 682.700 personas en el año 2005 frente a 1,1 millones en EE.UU. A medida que crece el fenómeno, tienden a crecer también los desfases entre las situaciones de empleo entre extranjeros y autóctonos.
Una media de casi el 50% de los inmigrantes cualificados de 15 a 64 años instalados en el conjunto de los países industrializados son inactivos, desempleados o trabajadores desclasados, es decir, aquellos que ejercen empleos por debajo de su formación o calificación, según afirma el último informe de la OCDE sobre migraciones internacionales difundido ayer. Este hecho revela las desiguales situaciones del empleo entre la inmigración de carácter legal, tanto en lo que se refiere al desfase a la baja entre la formación o capacitación y trabajo, como a los índices de paro entre la población de origen inmigrante con respecto a los trabajadores autóctonos.
OCDE, Portugal, Estados Unidos, Irlanda, Hungría, Bélgica, Italia, Grecia, Reino Unido, Luxemburgo, Finlandia, Dinamarca, Alemania, Polonia, Francia, República Checa, Europa
España comparte con Italia y Grecia el podio de los países más desarrollados con la tasa más alta de desclasamiento de los trabajadores extranjeros (42,9%) con respecto a la de los autóctonos (24,2%), ya de por sí abultada, según pone de relieve el informe de la OCDE, basado en datos del 2005. El desfase entre formación y tipo de trabajo arroja índices muy variables, con tasas que oscilan desde el5% de la República Checa hasta la media de casi el 26% en España, que comparte con Irlanda, Reino Unido y Bélgica valores muy destacados de desclasamiento, tanto entre los oriundos del país como entre los trabajadores inmigrantes.
Entre las diversas claves que determinan este desfase, la OCDE destaca las diferencias sobre el valor o reconocimiento de la titulación adquirida en los países de origen, pero también señala abiertamente la existencia de "fenómenos de tipo discriminatorio". Los expertos de la organización internacional señalan que los titulados superiores tienen más posibilidades de inserción en el mercado laboral de los países de acogida, pero también constatan que "las distancias en términos de tasas de empleo y paro entre autóctonos e inmigrantes tienden a crecer paralelamente al nivel de instrucción".
La educación como factor de integración en el mercado de trabajo no siempre se valora, ni mucho menos, en el caso de los inmigrantes. En algunos de los países de la OCDE casi el 50% carece de estudios secundarios superiores, como es el caso notable de Francia, un país de sucesivas oleadas migratorias desde hace décadas, al igual que Italia, Portugal y Bélgica. En el caso de España, los datos de la OCDE revelan de forma llamativa que el nivel de estudios superiores entre los nacidos en el extranjero (29,8%) es netamente mayor al de los autóctonos (25,4%), según cifras del periodo 2003-2004. La misma sobrerrepresentación se reproduce en el segmento de estudios secundarios superiores o más (29,3% frente al 175% de los nacionales).
Siempre según la OCDE, en España el nivel de inmigrantes con estudios inferiores es del 40,9%, índice en el que también se registra una notable diferencia favorable con respecto a los autóctonos (57,1%). Salvo los inmigrantes de origen magrebí o subsahariano, en efecto, el grueso de la inmigración en España - latinoamericanos- es de nivel cualificado, lo que no obsta, sin embargo, para que sean contratados para tareas manuales o penosas, inferiores a sus capacidades y su propia formación.
Con la excepción de los países de la Europa del sur (Portugal, España y Grecia), donde la inmigración es reciente aunque particularmente intensa, así como Luxemburgo y Hungría, la tasa de empleo de los inmigrados es inferior a la de los autóctonos en el conjunto de la treintena de países de la OCDE. El índice de paro es también netamente mayor entre los primeros, con la excepción de Polonia, Hungría y Estados Unidos. El desfase entre unos y otros en términos de empleo alcanza en algunos casos (Dinamarca, Alemania y Finlandia) diferencias porcentuales de hasta quince puntos. "Los inmigrantes encuentran dificultades específicas para hacer valer su capital humano en el mercado de trabajo", subrayan los autores del informe de la OCDE sobre las perspectivas de las migraciones internacionales.
Las mujeres, los inmigrantes recientes y los que proceden de países no pertenecientes a la OCDE constituyen, en síntesis, el segmento más expuesto al desclasamiento o el subempleo en los países receptores. Los expertos subrayan, sin embargo, la permanencia como factor de integración gradual. Los expertos de la OCDE concluyen que, salvo Irlanda y Portugal, "los inmigrantes con más de diez años de estancia conservan aún una tasa de desclasamiento mayor que los autóctonos", sin que los diplomas sirvan de mucho. 

El empleo avanza con pies de plomo

Fuente 

La moderación llega al mercado laboral. Los expertos alertan de que la creación de empleo se sitúa ya en mínimos desde 2002 y podría cerrar el año en las cifras de 1999. La productividad creción por primera vez en ocho años por la menor alza del empleo y el avance del PIB. 

Una ley para la inserción laboral

Fuente


El Gobierno regulará y potenciará las empresas que dan trabajo a excluidos sociales
Unas 100.857 personas, según datos del ministerio de Trabajo se benefician en España de las rentas mínimas de inserción, un conjunto de ayudas -prestaciones económicas y acciones de apoyo- a su inclusión en el mercado laboral. Este colectivo, formado por personas que han caído en la marginación extrema, será el principal destinatario de la nueva ley que reglará las llamadas empresas de inserción. Una de las prioridades anunciadas por el Ejecutivo para lo que queda de legislatura.
Según Trabajo, con la regulación de estas empresas aumentará el número de personas excluidas que serán atendidas "en procesos de inserción sociolaboral". Hoy no hay una definición legal de estas empresas, pero se calcula que en España hay entre 147 y 165 firmas encajables en esta tipología. Dan trabajo a unas 3.800 personas, de las que el 62% están contratadas en régimen de inserción. Facturan unos 41,4 millones anuales y se dedican principalmente a tareas de recuperación y reciclaje, servicios personales y sociales, construcción, artes gráficas, jardinería, explotaciones forestales...
Según su anteproyecto el objetivo de la ley será regular el régimen de las empresas de inserción, fijando los requisitos que tienen que cumplir y las actuaciones que deben desarrollar. Hasta ahora la dispersa regulación proviene de las normas dictadas por once comunidades autónomas más la disposición adicional de una ley estatal de 2001, de medidas urgentes para la reforma del mercado de trabajo.
Entre los requisitos previstos en la ley, se indica que estas empresas deberán estar promovidas y participadas por entidades promotoras (dedicadas a promover colectivos desfavorecidos) en al menos un 51% del capital social. Además, tendrán que "mantener un porcentaje de trabajadores en proceso de inserción del 30% de la plantilla durante los tres primeros años y del 50% a partir del cuarto", y "aplicar, al menos, el 80% de los resultados a la mejora de sus estructuras productivas y de inserción".

La distancia salarial entre empleados se reduce en España

Fuente 

Pese a que las distancias entre las clases económicamente alta y baja de la sociedad española no se reducen, la parte de la población que tiene empleo asalariado sí está logrando una mayor cohesión retributiva interna.
El estudio publicado esta semana por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre las perspectivas del mercado laboral señala que mientras en 1995 el 10% más rico de los asalariados españoles ganaba 4,2 veces más que el 10% más pobre, en 2005 la proporción había bajado al 3,5.
La mejora no impide que España siga por encima de la media de la OCDE, que está en el 3,5. Sin embargo, la tendencia al acercamiento es excepcional, ya que sólo Irlanda, entre los demás países de la OCDE, ha protagonizado una evolución positiva en la década en cuestión.
"La dinámica se debe en buena parte a las subidas del salario mínimo interprofesional", apunta Raymond Torres, jefe de la División de Análisis y Política del Empleo de la OCDE y principal autor del estudio citado.
Retribuciones extra
"Sin embargo, hay que puntualizar que la estadística puede estar distorsionada por la tendencia cada vez mayor a retribuir a los altos ejecutivos con prestaciones extrasalariales", prosigue el experto de la organización internacional.
"Esas retribuciones no se contabilizan como salario y por lo tanto no cuentan en la media. Desafortunadamente no sabemos con exactitud a cuánto puede ascender el total", precisa Torres.
"Para que la dinámica del mercado laboral pueda ser positiva en el futuro, consideramos indispensable que España haga un esfuerzo importante para reducir la tasa de precariedad, un elemento que se traduce en bajos sueldos y escasa productividad. El Gobierno actual de España ha tomado medidas que están produciendo resultados positivos. Pero conviene insistir: hay que intervenir con reformas estructurales y adecuar el sistema educativo a las nuevas condiciones del mercado laboral", recalca Torres.
El país que tenía las distancias más marcadas entre los auditados resultó ser Hungría, seguido por Estados Unidos y Canadá.

El número de inmigrantes con empleo en España se ha multiplicado por más de 15 en la última década

Fuente


Casi 2,7 millones de inmigrantes tienen actualmente un empleo en España, cifra que multiplica por más de 15 la existente hace una década, cuando los extranjeros que trabajaban en el país no llegaban a los 200.000.
   Así lo reflejan los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), que cifra en 2.653.300 el número de inmigrantes ocupados en el primer trimestre del presente año. En igual trimestre de 1997, los extranjeros que ocupaban un empleo eran 170.000.
   Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la población extranjera de 16 y más años que vive en España alcanza casi los cuatro millones de personas, medio millón más que en el primer trimestre de 2006.
   Los inmigrantes en paro han aumentado en casi 60.000 personas en el último año, hasta 382.900, mientras que los ocupados extranjeros se han incrementado en más de 350.000 en los últimos 12 meses.
   Trimestre tras trimestre, la cifra de inmigrantes con empleo no ha dejado de aumentar en España desde los últimos meses de 1997, alcanzado su cota más alta a principios de este año.
   La tasa de actividad de los extranjeros, situada en el 76,3%, supera en casi 20 puntos a la de los españoles (56,47%), en tanto que su tasa de paro (12,6%) se encuentra cinco puntos por encima de la de los nacionales (7,8%).
CASI DOS MILLONES DE AFILIADOS.
   Por su parte, los registros de la Seguridad Social contabilizaban en mayo, último mes para el que hay datos disponibles, casi dos millones de trabajadores extranjeros afiliados al sistema (1.994.405), de los que 645.524 eran ciudadanos de la UE y 1.348.881 no comunitarios.
   Los cotizantes provenientes de la Unión Europea han aumentado un 95,29% en el último año, tasa que se disparó a principios de este año por la incorporación de Bulgaria y Rumanía a la UE. Por su parte, los afiliados no comunitarios están en tasas negativas, de forma que su número es un 11,25% inferior al existente en mayo de 2006.
   Dentro de la Europa de los 27, los inmigrantes que se encuentran en España en situación de alta a la Seguridad Social son, principalmente, rumanos, portugueses, italianos, británicos y búlgaros. Fuera del ámbito comunitario, los más numerosos proceden de Marruecos, Ecuador, Colombia, Perú y China.  
   La mayor parte de los extranjeros cotizan al Régimen General y uno de cada cuatro trabaja en la construcción. Los inmigrantes también se concentran en sectores como la hostelería, el comercio y las actividades inmobiliarias.
   Cataluña y Madrid acaparan casi la mitad de los extranjeros afiliados a la Seguridad Social, al sumar entre ambas el 44,1% del total de inmigrantes ocupados. 

El empleo a tiempo parcial crecerá más rápido que los contratos a jornada completa

Fuente 

Según un estudio elaborado por Adecco y la escuela de negocios IESE, más de la mitad de los ocupados a tiempo parcial -el 51,5%- elige este tipo de contrato voluntariamente, frente al 32,1% que recurre a esta jornada por no encontrar otra alternativa. De los que la disfrutan de forma voluntaria, un 12,9% lo hace para compatibilizar su actividad con sus estudios y un 26,1% por razones familiares.
Según el estudio, en los próximos meses el empleo a tiempo parcial crecerá más rápidamente que los contratos de jornada completa, un 6,5% y un 2,6% respectivamente, algo que no ha ocurrido en los dos últimos años, por lo que la participación del empleo parcial en el total de puestos se recuperaría suavemente, y sería del 11,7% en septiembre.
Creación de empleo
El ritmo de creación de empleo en España se está ralentizando: del 5% anual en el primer trimestre del año pasado (por encima del crecimiento del PIB), se ha pasado al 3,4% interanual en marzo y será del 3% en los próximos seis meses, el menor crecimiento desde el finales de 1999. A pesar de ello se obtendrá un nuevo máximo histórico en cuanto al número de personas que trabajan en nuestro país: en septiembre próximo habría en España 20,5 millones de ocupados.
La desaceleración prevista en el crecimiento del empleo afectará a las mujeres más que a los hombres: las proyecciones indican que el empleo femenino aumente en un 4,3%, la variación más moderada en un lustro. Actualmente las mujeres representan el 40,9% del total de ocupados en España, frente al 35,3% de participación hace ocho años.
La tasa de paro sigue fluctuando entre el 8 y el 9%; en septiembre experimentará una contracción interanual de 3 décimas y se situará en el 7,9%. La tasa de paro femenino podría descender por debajo del 11% por primera vez desde 1979 gracias a la reducción interanual de 8 décimas prevista en septiembre, hasta caer al 10,4%. Si se cumple esta previsión, serán ya 18 trimestres consecutivos de descensos de la tasa de paro femenina.
Fijos y temporales
El número de asalariados con contrato fijo en el primer trimestre ha registrado su mayor avance en 6 años, con un incremento interanual de 645.000 puestos hasta representar el 96% de las ocupaciones creadas en los últimos doce meses.
En cuanto a la temporalidad, se mantendrá una dinámica similar a la del primer trimestre: incrementos en la ocupación indefinida (de un 5,9% interanual) y contracciones en el número de temporales (de un 1,1% interanual), lo que provocaría un descenso de la tasa de 1,5 puntos interanuales hasta el 33,1% en septiembre.
Formación
El nivel educativo de los ocupados en España ha mejorado en los últimos dos años: las personas con estudios secundarios (tanto primera como segunda etapa) suponen el 52% del total, 2,4 puntos porcentuales más que hace dos años, y las que tienen estudios superiores (desde Técnico Superior hasta Doctorado), tienen una participación del 32,5%, siete décimas más. Sin embargo, el cambio demográfico y la llegada de inmigrantes ha provocado un descenso de la formación entre los jóvenes ocupados: por un lado, el número de analfabetos y con formación primaria se ha duplicado, mientras que el grupo de recién licenciados ocupados se ha reducido en 4.000 personas.

Las competencias del candidato perfecto que se disputan las empresas

Fuente 

Lealtad a sí mismos, pasión por la acción y el cambio y alto nivel de confianza son algunas de las competencias que las empresas demandan en sus candidatos y potencian en sus empleados. El profesional prefiere ser juzgado por sus resultados: se impone la gestión por competencias.
Los profesionales que barajen varios títulos académicos y masters de las mejores escuelas de negocios ya no son los más deseados por las empresas. Los conocimientos están dejando paso al talento y las competencias, unos valores que las compañías intentan detectar en sus candidatos con un objetivo: aumentar la productividad y mejorar sus resultados de negocio.
¿Qué son las competencias? Se trata de un patrón de conducta relacionado con el rendimiento superior en un puesto y organización. La consultora de recursos humanos Hay Selección enumera algunas de estas cualidades en un estudio. Las compañías quieren personas sin miedo al cambio, orientadas a los resultados, con iniciativa y afán de superación. En definitiva, buscan el candidato diez, capaz de hacer mejor su trabajo que el resto. No es para menos: según este informe, el desarrollo de estas competencias determina diferencias de rendimiento entre los profesionales que van del 50 al 150 por ciento, en función de la complejidad del puesto.
A la caza del talento
Las compañías se disputan estos perfiles brillantes. Pero, ¿cómo identificar esas competencias y acertar en la selección? ¿Están preparadas las organizaciones para y desarrollar esas habilidades en sus empleados? Para Lionel Terral, director general de Hay Selección, "no existe un perfil único. El talento depende del entorno, la empresa y la actividad. Por ejemplo, un analista financiero no necesita las mismas competencias que un responsable de recursos humanos".
Por estas razones, Almudena Corral, directora de calidad y procesos de dicha consultora, considera que es un error pedir las mismas competencias a un perfil junior que a un senior: "¿Cómo se puede demandar orientación al cliente a un recién titulado que nunca se ha enfrentado a esa situación? Lo que hay que detectar son habilidades como su capacidad de impacto". Señala Corral para quien la mejor manera de detectarlo es a través de la simulación, "de lo que se denomina assessment center, donde el profesional se enfrenta a situaciones para evaluar sus competencias y desarrollar lo que desea la organización". Emilio Solís, director general adjunto de Hay Selección, asegura que metodologías como ésta son claves para acertar. Pero, puntualiza que, "las empresas también tienen que poner de su parte en este sentido y ser capaces de retribuir adecuadamente a los candidatos que posean esas competencias".
Corral afirma que las organizaciones están valorando estas habilidades entre su plantilla, prestando especial interés a su desarrollo a través de la evaluación y formación, una labor en la que están implicando a sus mandos. Terral añade que, en este sentido, el departamento de recursos humanos se está convirtiendo en su asesor.
La cuestión que se plantea es si la empresa y, en concreto, la alta dirección, está preparada para asumir la gestión de personas por competencias, en función de sus capacidades. Terral considera que cada vez más, "porque es clave para su competitividad". Corral señala que,"les cuesta hacerlo bien y a veces optan por reclutar profesionales con esas competencias entre sus competidores. Esto no siempre funciona, porque el entorno empresarial varía. Hay que atraer el talento, no robarlo".

El trabajo ha cambiado en los treinta años de democracia

Fuente

En los treinta años de democracia ha habido cambios significativos en materia de igualdad, conciliación, horarios, retribución y expatriación de trabajadores, que han transformado el desarrollo profesional de nuestro país.
En junio de 1977, cuando España se disponía a votar por vez primera en más de cuarenta años, el desarrollo profesional era muy distinto al que nos encontramos actualmente en materia de retribución, igualdad de género, conciliación, horarios o expatriados.
Las primeras elecciones democráticas tan sólo sentaron a 27 mujeres en el Parlamento frente a 570 hombres. Era el ejemplo más gráfico de la sociedad española de 1977 en todos los ámbitos. Sin embargo, estas 27 parlamentarias llevaron la igualdad al debate político y empezaron a luchar por conseguir que la mujer saliera de la inferioridad de derechos insólita en la Europa del siglo XX.
“Con la llegada de la democracia las mujeres hemos empezado a conquistar nuestros derechos y hemos accedido masivamente al mercado laboral y a la universidad”, explica Rosa Peris, directora del Instituto de la Mujer del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Treinta años después, el Gobierno de España es paritario, en las Cortes hay un 31% de representación femenina, las mujeres son mayoría en la Universidad, y cada vez hay más directivas en las empresas.
Pero estos datos descubren otro problema en plena efervescencia: ¿cómo conciliar la vida personal y laboral? Para la profesora Nuria Chinchilla, directora del Centro Internacional Trabajo y Familia, el gran avance en estos treinta años de democracia ha sido hablar de la conciliación como una realidad pública, acuñar el término y hacerlo popular. “Estamos en una fase de implantación; las compañías tienen que concienciarse de la importancia de ser familiarmente responsables y ofrecer igualdad de oportunidades a hombres y a mujeres que quieren ser padres y madres”, asegura Chinchilla.
Uno de los problemas por lo que es más difícil que esa conciliación se haga efectiva es el horario laboral que venimos arrastrando desde hace décadas. “En los años setenta había un claro reparto de papeles, el hombre trabajaba fuera y la mujer en la casa, por lo que el horario estaba pensado para estos hábitos” recuerda Ignacio Buqueras, presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios. “Sin embargo, ahora el hombre no sólo debe ayudar, sino compartir las tareas domésticas. Si los dos trabajan fuera de casa, es necesario que las empresas empiecen a aplicar horarios que permitan a su personal conciliar vida laboral y familiar”, añade Buqueras.
Retribución
El salario mínimo en 1977 era de 79,3 euros (en pesetas en aquel tiempo) y en 2007 asciende a 570,6 euros. ¿Pero quiere decir esto que ahora tenemos más poder adquisitivo que antes? Carlos Delgado, presidente de Compensa Capital Humano lo tiene muy claro: “Hemos mejorado mucho. Antes los que tenían una economía holgada eran sólo unos pocos, y en estos treinta años se ha incrementado la clase media y hay mayor riqueza”.
Las políticas retributivas también han evolucionado enormemente. “La retribución se ha orientado al individuo, se ha ido perdiendo la idea del café para todos y se ha ido avanzando en la diferenciación en función del desempeño y del compromiso” señala Rafael Barrilero, socio de Mercer HR Consulting.
Carlos Delgado afirma que en estos treinta años el mercado ha dado la vuelta en temas de retribución. “En los años setenta, la empresa tenía el Know How y el empleado se adhería a la organización porque era un sello de garantía y un puesto de por vida. En los últimos tiempos, este asunto ha cambiado; ahora el que tiene ese Know How es el trabajador y quiere que la compañía le ofrezca una compensación total a su gusto para decidirse por esa empresa u optar por otra” explica Delgado.
Expatriados
Estos treinta años también han sido un periodo de cambios en cuanto a trabajadores expatriados. Según Bárbara Pardo de Santayana, socia de Human Capital de Ernst & Young Abogados, la evolución ha sido clara: “Hace veinte o treinta años sólo había expatriados extranjeros en España, sobre todo de multinacionales como Coca-Cola o Pepsi. En doce o quince años atrás dejaron de venir tantos trabajadores de otros países y las grandes empresas españolas empezaron a enviar a sus empleados al extranjero, sobre todo a Europa y Latinoamérica”. “A partir de 2004, y gracias a un nuevo régimen fiscal, nuevas compañías de todo el mundo volvieron a enviar trabajadores a nuestro país. Y desde hace dos o tres años, la tendencia es que ya no sólo las grandes organizaciones españolas, sino también las medianas, se están lanzando al extranjero”, asegura Pardo de Santayana.

10.500 oportunidades de trabajo en 'call centers'

Fuente 

Más de sesenta mil profesionales trabajan en el sector de los centros de llamadas en el que predominan los estudiantes y los grupos de población con dificultades para la inserción laboral. Una jornada de treinta y nueve horas semanales y doce mil euros al año son las condiciones de partida.
La oferta laboral en los centros de llamadas es permanente, aunque la mayoría de los puestos no son cualificados: grabadores de datos, teleoperadores y, en menor medida, gestores y administrativos son las posiciones más demandadas. Las compañías consultadas por E&E harán 10.500 incorporaciones hasta finales de año.
Se trata de un trabajo interesante para estudiantes que deseen obtener unos ingresos, grupos de población con dificultades para acceder al mercado laboral (inmigrantes, amas de casa, parados de larga duración, discapacitados, etcétera) y para profesionales que priman la flexibilidad horaria por encima de otras consideraciones. Así lo reconoce María del Pino Velázquez, directora general de Unísono, que explica que uno de sus objetivos es adaptarse a las necesidades horarias de las personas que trabajan en ella.
Como el recorrido de la carrera en este tipo de empresas es limitado, cubrir los puestos de estructura mediante promociones internas y una formación permanente son las dos grandes bazas del sector para atraer candidatos a sus plantillas. Según Arturo Burgos, director de operaciones de eXTEL CRM, sus trabajadores pueden optar al puesto de supervisores, formadores, coordinadores, técnicos de recursos humanos o prevención y jefes de plataforma. Estas áreas representan el veinte por ciento de su plantilla actual. En Unísono prevén que en 2007 desarrollarán un total de 5.300 horas de formación para profesionales para hacer posible que los promocionen internamente.
En España, los contact center concentran un importante volumen de empleo, aunque muchas compañías están deslocalizando el negocio hacia distintos países de Latinoamérica, especialmente Chile y Argentina, donde los costes estructurales son mucho más bajos que aquí.
Puestos
Según la Asociación de Contact Center (ACE-Fecemd) más de sesenta mil profesionales trabajan en este sector, que tiende a una mayor especialización. El puesto de agente (en su mayoría mujeres) acapara el noventa por ciento de los empleos, seguido en un siete por ciento por coordinadores, supervisores y personal de estructura. El cincuenta por ciento de los empleados tienen entre veintiséis y treinta y cinco años.
Los sectores de banca, seguro, telecomunicaciones y departamentos de atención al cliente de empresas energéticas o del sector de la distribución son los que más utilizan este tipo de servicios, que en la mayoría de los casos están externalizados. A la hora de diseñar sus políticas retributivas, la mayoría de las empresas se basan en el III Convenio del sector de telemárketing, que establece para una jornada de treinta y nueve horas semanales un salario mínimo de 12.000 euros brutos al año para los operadores de llamadas.
Algunas compañías ofrecen incentivos económicos en función del servicio prestado. En el caso de Unísono, los puestos cualificados tienen un rango salarial de entre treinta mil y cuarenta y cinco mil euros de remuneración anual.
Formar para retener y motivar
La formación es crucial para la preparación de los profesionales que atienden directamente al cliente porque de su capacitación dependerá la eficacia y calidad de las respuestas obtenidas, según el presidente de la Asociación de Contact Center Española (ACE-Fecemd), Andrés Higueras.
De la misma opinión es Arturo Burgos, director de operaciones de eXTEL CRM, que explica que ésta debe ir en dos direcciones: "Contenidos generales para adaptarse al puesto y específicos para cada tipo de servicio".
Un estudio reciente de esta organización, recoge que el sectordel telemárketing es uno de los que más invierte en formación. Así, el seis por ciento del personal de estructura de las distintas compañías se dedican a tareas relacionadas con la formación de la plantilla. De los 60.014 profesionales que emplea el sector en España, más de 5.000 han pasado por alguna de las 357 acciones formativas canalizadas a través del denominado Programa Bianual impulsado por la Fundación Tripartita del Ministerio de Educación entre octubre de 2004 y mayo de 2006.
Para ello, se han destinado más de 800.000 euros, a los que hay que sumar las acciones individuales desarrolladas por cada una de las empresas adscritas a la asociación y que acaparan el ochenta y cinco por cientodel negocio del telemárketing. Para este año, el Ministerio tiene previsto destinar hasta 435.000 euros.
Las materias recogidas en este plan afectan a las habilidades requeridas para el desempeño del puesto, como son la atención telefónica, la atención al cliente, la motivación, las técnicas de negociación y la capacidad de liderazgo.
Además, se contemplan otros aspectos como la ofimática y los idiomas, que están ganando terreno actualmente y la formación técnica necesaria en función de los productos y servicios que vende cada uno de los centros de llamadas.

La degradación del mercado laboral dispara el número de trabajadores que cobra el subsidio del paro

Fuente 

La degradación del mercado de trabajo, con una tasa de temporalidad que se resiste a bajar del 30% de los asalariados, está pasando factura a los servicios públicos de empleo. Lo dicen los últimos datos sobre cobertura del desempleo que, lejos de reducirse (lo que sería coherente con el fuerte ritmo de creación de puestos de trabajo), no deja de aumentar. Hasta el punto de que la tasa neta de cobertura (beneficiarios en relación al paro registrado sin incluir al sector agrícola y al colectivo sin empleo anterior) se ha situado entre enero y abril de este año en un histórico 90%.
Es decir, nueve de cada diez trabajadores considerados parados por los servicios públicos de empleo cobran alguna prestación de carácter económico. Se trata del porcentaje más alto jamás alcanzado por la economía española, con un avance de nada menos que de 10 puntos respecto al año anterior. Lejos quedan los tiempos en los que los sindicatos pedían como objetivo alcanzar una tasa de cobertura que abarcara al 70% de los trabajadores sin empleo.
En total, y según los datos oficiales, el pasado mes de abril 1,35 millones de trabajadores cobraban el paro: 300.000 más que en 1999, y ello pese a que desde entonces el volumen de empleo que ha sido capaz de generar la economía española no ha bajado del 3% en media anual. Es decir, hay más empleo pero también más trabajadores que cobrar el paro.
Un peculiar mercado de trabajo
Esta evolución no puede ser consecuencia directa de un aumento de la población activa, toda vez que el paro registrado -al contrario que la EPA- mide el desempleo real, no refleja el interés que puede tener un ciudadano en encontrar un puesto de trabajo, como hace la encuesta del Instituto Nacional de Estadística.
Tiene que ver, por el contrario, con la peculiar estructura del mercado de trabajo español, de carácter marcadamente dual. La flexibilidad gira en torno al 30-32% de trabajadores con contrato temporal, mientras que al 70% no le afecta esta precariedad al tener contrato indefinido. Por el contrario, la velocidad con la que giran los temporales alrededor de un mismo puesto de trabajo es cada vez mayor pese al aumento de contratos indefinidos que se ha producido en el último año y medio tras el pacto entre sindicatos y empresarios.
Lo que está ocurriendo, según los expertos, es que un número cada vez más trabajadores entra y sale del antiguo Inem con mayor rapidez, ya que al vencer su contrato de trabajo su empleador lo envía a los servicios públicos de empleo para que le sea abonada la correspondiente prestación económica.
Agotado el nivel contributivo o asistencial (según los casos) el trabajador vuelve a incorporarse al mercado de trabajo, algo que es relativamente fácil en un contexto de fuerte creación de puestos de trabajo. Es muy probable que si el Inem no se hubiera convertido en un especie de ‘aparcamiento’ de parados, la tasa de desempleo registrado se situaría hoy dos o tres puntos por debajo del 8% oficial.
Falsos despidos
En ciertos casos, difíciles de cuantificar, los empleadores despiden a sus empleados antes de los periodos vacacionales (incluso se han dado casos de contratos de lunes a viernes para no pagar ni salarios ni Seguridad Social). Quiere decir esto que el antiguo Inem se ha convertido en un instrumento más de subvención de las empresas que se aprovechan de la actual legislación laboral, pero sólo de aquellas que utilizan masivamente sus servicios, porque el resto -las que apuestan por el empleo indefinido y de calidad- deben seguir pagando las cotizaciones sociales, al igual que los trabajadores a los que se les descuenta de sus nóminas una cantidad fija. Con esos excedentes, incluso, se podrían rebajar las cotizaciones sociales.
No se trata, desde luego, de un gasto pequeño. Los datos correspondientes al último mes de abril indican que ese mes los servicios públicos de empleo (CCAA y administración central) gastaron 1.178 millones de euros en prestaciones económicas, con un gasto medio por beneficiario de 937 euros. Es decir, que la degradación del mercado laboral tiene un precio. Pese a la bonanza del empleo (más de medio millón de puestos de trabajo creados el año pasado), el gasto en prestaciones crece un 4% en términos anuales, y un 6% en el número de beneficiarios.
Para llegar a esa conclusión sólo hay que tener en cuenta que nada menos que el 30,1% de los contratos temporales dura menos de un mes, mientras que otro 26% vence transcurridos seis meses desde su firma. Es decir, que el 56% de los contratos dura menos de medio año. La entrada y salida de trabajadores del antiguo Inem es especialmente intensa en algunos sectores productivos como la construcción, donde el 91% de los 2,9 millones de contratos firmados el año pasado son de carácter temporal.
La precariedad se ceba, fundamentalmente, entre los trabajadores inmigrantes, lo que puede explicar que el número de trabajadores extranjeros inscritos en el Inem no deja de aumentar. Incluso, se sitúa ya -en términos relativos- muy por encima de los autóctonos. El paro entre los inmigrantes es tres puntos más elevado que entre los españoles. No es que tengan dificultades para encontrar un puesto de trabajo, lo cual podría tener consecuencias sociales, sino que durante un tiempo cobran la prestación a cargo del Inem y, posteriormente, se reintegran al mercado de trabajo con una relativa facilidad.

El salario real medio ha bajado un 4% en 10 años pese al fuerte crecimiento económico. España es el único país de la OCDE en el que se ha producido un retroceso del poder adquisitivo.

Fuente 

España protagoniza desde hace más de una década una etapa de crecimiento espectacular. El PIB aumenta más rápido que la media europea, la creación de empleo prosigue a buen ritmo y la renta per cápita se acerca a la media de la UE. Sin embargo, no se ha reducido el porcentaje de población que vive por debajo del umbral de pobreza relativa. Mientras los beneficios empresariales suben, el poder adquisitivo del salario medio ha bajado un 4% entre 1995 y 2005: España es el único país de la OCDE en el que se ha producido ese retroceso, en términos reales. Expertos de la Administración y de la CEOE restan dramatismo a este dato, alegando que la masiva creación de empleo es lo que ha permitido mayor cohesión social.
La economía española crece desde hace una década a un ritmo claramente superior al de la media de la Unión Europea, pero este prolongado ciclo expansivo no se ha traducido en una paralela reducción de la brecha social. Mientras los beneficios empresariales se multiplicaban -el 73% entre 1999 y 2006-, el salario medio real de los españoles perdió el 4% de su poder adquisitivo en la década que va desde 1995 a 2005, según un informe de la OCDE difundido esta semana en París.
Entre los años 1999 y 2006, los beneficios de las empresas han crecido un 73%
Economía destaca que las familias tienen ahora más fuentes de ingresos que antes
España es el único de los 30 países miembros de la OCDE en el que el poder adquisitivo de los salarios bajó en la década mencionada. En los cinco años anteriores, entre 1990 y 1995, el salario real había aumentado en España al ritmo del 1,9% anual.
"España ha creado empleo a un ritmo espectacular en los últimos años", observa Raymond Torres, jefe de la División de Análisis y Políticas de Empleo de la OCDE. "Sin embargo, gran parte de ese aumento consiste en empleo poco cualificado y escasamente remunerado. El retroceso del salario medio no significa que el empleado de cualquier empresa gane ahora menos que hace 10 años, sino que ha entrado en el mercado laboral mucha gente con sueldos muy bajos. Eso ha tirado hacia abajo el salario medio de la población empleada".
La proliferación de empleos precarios y con bajos sueldos ha alimentado -en un periodo de crecimiento sostenido- la bolsa de personas que viven por debajo del umbral de pobreza relativa, es decir, con menos del 60% de la renta media nacional. Uno de cada cinco españoles -entre ellos, dos millones de asalariados-, vivía en esa situación en 2005. La cifra es superior a la de 1995, cuando se situaba en el 19%, y también por encima de la media de la UE (16%).
Mientras España se acerca a la media europea en cuanto a renta por habitante, no ocurre lo mismo en cuanto a cohesión social. Así lo indica la relación entre la renta del 20% más rico de la población y la del 20% más pobre. La quinta parte más rica ganó en 2005 (último año del que se tienen datos) 5,4 veces más que la quinta parte más pobre, según datos de Eurostat, el órgano que facilita las estadísticas comunitarias. Es una cifra superior a la media de la UE, que se sitúa en 4,9, siempre según Eurostat; y muy superior a la de países como Francia y Alemania, donde se sitúa alrededor del 4.
Lo más significativo es que en España, entre 2002 y 2005, ese indicador ha experimentado un repunte tras unos años de descenso. En 2002, el 20% más rico ganaba 5,1 veces más que el 20% más pobre; en 2005, esa diferencia se había agrandado al 5,4. Detrás de los fríos datos estadísticos están los rostros de millones de pensionistas y de trabajadores en precario.
Las rentas de las personas que consiguen ingresos a partir de la propiedad de bienes han crecido mucho más rápidamente que las de aquellos que reciben sus ingresos principalmente de su trabajo.
"Crear empleo ha sido la prioridad en España. Los bajos salarios han sido una herramienta importante para conseguirlo y para evitar que las empresas se fueran a países con costes laborales más asequibles", reflexiona Raymond Torres, el experto citado de la OCDE. "Pero ahora consideramos que España tiene que hacer un importante esfuerzo en mejorar la productividad y la calidad del empleo. En parte lo está haciendo, pero consideramos que harían falta medidas más estructurales".
"La mano de obra barata ha sido fundamental en el crecimiento español", observa Carlos Martín, economista del Gabinete Técnico de Comisiones Obreras. "Hemos dejado las puertas abiertas a la entrada de inmigrantes, porque el tejido productivo los necesitaba. Hemos creado una gran bolsa de trabajadores mal remunerados y en situación precaria que podría ser muy difícil de reubicar cuando el ciclo se enfríe. Una potencial bomba social".
Este periódico pidió el pasado martes, sin éxito, una entrevista con altos cargos del Ministerio de Economía, a raíz de la publicación del informe de la OCDE. Otras fuentes de aquel departamento subrayan que, en todo caso, la incorporación al mercado laboral de millones de trabajadores ha aumentado el nivel de bienestar de la sociedad española, y multiplicado las fuentes de ingresos de las familias. Precisan que en las negociaciones colectivas se han garantizado aumentos por encima del IPC del orden del 0,5% y que no se puede identificar el salario medio con los conceptos de bienestar y poder adquisitivo. "Puede que la dinámica del salario medio no sea boyante", reconoce una persona del departamento de Economía, "pero hay más empleo y las familias cuentan con más fuentes de ingresos que antes".
Desde el ministerio se hace además hincapié en que la renta per cápita ha subido en esta legislatura más que en la anterior, y con ella el umbral de pobreza relativa. La yuxtaposición de esa tendencia con la persistencia de la bolsa de pobres relativos describe un país que se mueve hacia arriba, pero sin acortar la distancia entre clases altas y bajas.
Otros analistas observan que la menor tasa de pobreza relativa en países europeos se debe al mayor esfuerzo redistributivo de los Estados, en comparación con el de España. Eurostat indica que los países europeos han invertido en la última década recursos equivalentes al 28% del PIB como protección social. En el mismo capítulo, en el que entran las pensiones pero no la educación, España invirtió un 20% de media. En 2005 era el 19,5%, frente al 22% de 1995.
Las fuentes aludidas del Ministerio de Economía puntualizan que la estadística no favorece a España, cuyos recientes esfuerzos en ese campo se ven poco reflejados por el aumento más rápido del PIB que en otros países. Y también, porque el dato no recoge apuestas presupuestarias del Gobierno, como la educación, que también es un gasto social.
Juan Iranzo, director del Instituto de Estudios Económicos -un centro vinculado a la CEOE-, cree que en este concepto España no tiene que intentar converger con Europa. "Es más bien Europa la que tiene que converger con España", afirma.
LAS SOMBRAS DE UN CICLO BRILLANTE
El número de trabajadores con sueldos inferiores al 60% del salario medio ha pasado de 1,3 millones en 1994 a dos millones en 2004En España dos de cada tres jovenes trabajadores tienen un contrato precario, el doble que la media OCDE El 20% más rico de la población ganó 5,4 veces más que el 20% más pobre en 2005. La media UE es 4,9

Siemens ofrece 3.000 euros a quien encuentre trabajadores cualificados

Fuente 

La medida, que se dirige a los propios empleados, se toma ante la dificultad de encontrar personal. El 13 % de las fábricas alemanas análogas produce por debajo de su potencial por falta de mano de obra. Siemens brinda el ejemplo perfecto de hasta qué punto es difícil en estos momentos encontrar personal cualificado. El objetivo es que los propios empleados de Siemens sean los encargados de buscar a futuros trabajadores. El premio en caso de éxito es 3,000 euros. La mejora de la coyuntura económica ha provocado un auge en la actividad que se ha traducido en un aumento de la demanda de personal y en una mayor competencia entre las empresas del sector para hacerse con la mejor mano de obra. El hecho de que sean los propios eempleados los que proporcionen a los futuribles trabajadores facilita que los candidatos conozcan de primera mano la filosofía de la empresa y las características de los puestos ofertados. En resumen, se gana tiempo y se asegura un mayor porcentaje de acierto.

En Zaragoza, dos cursos al mes enseñan cómo comportarse para lograr un trabajo

Fuente


La Universidad y entes privados forman a jóvenes en busca de empleo para que sepan afrontar entrevistas de colocación
Cada vez son más los zaragozanos que se apuntan a clases especializadas para superar con éxito entrevistas de trabajo y dinámicas de grupo.
En los últimos cinco años se ha producido un importante aumento de este tipo de enseñanzas.Ya se hacen una media de dos cursos al mes
desde distintas entidades, pública y privadas, que acogen a una media de 15 alumnos por sesión,según indicaron diversos especialistas consultados por 20 minutos.
Aspectos fundamentales para conseguir un empleo, como elaborar un buen curriculum, controlar el miedo escénico o expresarse con naturalidad se pueden aprender y desarrollar a través de la práctica. Por eso, algunas asociaciones de empresarios, obras sociales de entidades financieras o la propia Universidad organizan cursos (unos gratis y otros que cuestan hasta 70 euros) para ofrecer a los zaragozanos las herramientas necesarias para desarrollar su oratoria y su aplomo.

Aumenta un 44,5% el número de menores de 25 años con contrato indefinido en un año

Fuente 

El número de jóvenes menores de 25 años que trabajan con contrato indefinido se incrementó un 44,5 por ciento entre julio de 2006, fecha de entrada en vigor de la reforma laboral, y el pasado mes de mayo, según datos del Ministerio de Trabajo.
En total, a finales del pasado mes, se habían suscrito 467.760 contratos estables con jóvenes, de los 237.529 fueron contratados indefinidamente desde el inicio y 230.231 fueron convertidos de temporales a fijos.
Si se compara con el mismo periodo del año anterior -entre julio de 2005 y mayo de 2006- el aumento ha sido de 143.737 contratos, ya que en aquellos meses se habían suscrito 324.023 contratos indefinidos entre jóvenes, 153.775 iniciales y 170.248 conversiones.
La reducción de la tasa de temporalidad de los jóvenes era uno de los objetivos prioritarios de la reforma laboral, según recuerda Trabajo.
En el caso de este colectivo, y con objeto de estimular la contratación indefinida, la ley dispone de una bonificación empresarial, para los indefinidos suscritos con jóvenes entre 16 y 30 años, de 800 euros anuales durante cuatro años.

Ordóñez rebaja el optimismo oficial: España no cogerá a la UE hasta 2021

Fuente 

El Banco de España se aparta de las previsiones del presidente. Si Zapatero cree que en tres años la riqueza de los españoles superará a la alemana, Ordóñez estima en quince el plazo para igualar a los grandes del euro.