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Arrasa ante el auditorio

Fuente María Fernández.
Las inseguridades conducen a los nervios, y los nervios a la fobia de hablar en público. No hay nada que temer si te preparas convenientemente.
Es fundamental saber hablar con fluidez y ser capaz de convencer con la palabra La exposición oral es una de las situaciones más temidas por estudiantes y trabajadores que en un momento dado tienen que explicar un producto o servicio ante un auditorio.

Acostumbrados al papel y al boli, el directo no deja opción a correcciones, y lo más común es verse desbordado por el nerviosismo y las inseguridades. Sin embargo, realizar una presentación en público es uno de los mejores ejercicios para salir airoso en muchos momentos de la vida cotidiana.

Es fundamental saber hablar con fluidez y ser capaz de convencer con la palabra en debates, situaciones laborales o simplemente en cualquier conversación entre amigos o familiares.

CÓMO PREPARARSE

Documentación: Lo primero es conocer el tema elegido en profundidad. No basta con comprender y aprenderse lo que vamos a contar; lo más seguro es que antes o después (sobre todo en la parte de preguntas) se note que no sabemos bien de lo que hablamos.

Guión: Es indispensable elaborar un guión o esquema con las ideas fundamentales. Éstas serán las que reflejemos en la exposición, ya que no se trata de demostrar todo lo que sabemos, sino de explicar con claridad las partes más interesantes.


Para controlar el tiempo, la voz, los gestos... es necesario que ensayes antes en casa Orden: Debes dividir el tiempo y contenido de la exposición en cuatro partes: introducción, desarrollo, conclusiones y preguntas. En la primera, hay que anunciar el tema, justificar su elección, destacar su importancia y plantear los objetivos e hipótesis del estudio. La segunda acapara el contenido en sí. En la tercera se trata de reiterar lo más relevante, así como exponer los resultados y respuestas de los objetivos e hipótesis. Finalmente, es imprescindible dedicar unos minutos a las consultas, comentarios y preguntas del público.

Recursos de apoyo: Es conveniente utilizar materiales audiovisuales, como diapositivas, proyecciones, grabaciones o presentaciones informáticas. Éstos ayudan a recordar el contenido y seguir un orden, además de manifestar profesionalidad. Deben estar bien visibles y ser muy esquemáticos. No están ahí para que los leas, ni para que el público centre su atención en ellos en vez de en tus palabras. Asegúrate de que funcionan correctamente y de que puedes continuar con la exposición si fallan.

Ensayos: Para controlar el tiempo, la voz, los gestos... es necesario que ensayes antes en casa, si es posible con alguien que te evalúe y corrija tus errores. La mejor opción es grabarse en vídeo.

CÓMO REALIZARLA

Atención: Comienza de forma original para captar el interés de los oyentes. Una cita, una anécdota o incluso un chiste relacionado con el tema pueden servir como arranque, aunque sin perder en ningún momento la formalidad que requiera el evento.

Varía el tono para que no resulte monótono y ponle énfasis a las ideas más importantesVoz: Habla alto, con naturalidad y sin prisa; más vale contar cinco cosas bien que ocho mal. Puedes consultar el guión y los recursos de apoyo, pero no limitarse a leerlos. Varía el tono para que no resulte monótono y ponle énfasis a las ideas más importantes, haz pausas y incluso bromea si la situación lo permite.

Expresión corporal: Cuida la comunicación no verbal, los gestos, el movimiento del cuerpo y la mirada son tan importantes como la palabra. Evita fijar la mirada en un solo punto. Lo más importante es que te comportes de manera natural, sin llegar a perder la formalidad.

CÓMO CONTROLAR LOS NERVIOS

Dedica unos minutos a la relajación la noche previa y momentos antes de comenzar la exposición. Respira profundamente, con los ojos cerrados y la mente en blanco, hasta que notes que el cuerpo y la mente han liberado buena parte de la tensión.

Piensa en positivo; es una oportunidad para lucirte y demostrar lo que sabes. Lo más seguro es que nadie conozca tan bien el tema como tú, así que aprovecha el tiempo que tienes para explicar de forma amena e interesante los puntos más importantes de tu estudio.

Los nervios se basan en las inseguridades, y éstas van desapareciendo cuanto mejor documentado y preparado estés. También puede influirte o desconcentrarte la apariencia, así que haz todo lo que tengas que hacer para sentirte guapo y cubrir esa otra parte de inseguridad.

El último consejo: si en la parte de preguntas te quedas sin respuesta, no te quedes mudo, te andes con rodeos y mucho menos te la inventes. La humildad es el mejor recurso. Reconoce que en ese momento no lo sabes, cita fuentes donde poder encontrar toda la información y promete investigar y responder a esa pregunta al día siguiente.
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