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Blogempleo, el blog de noticias de empleo

No quiero trabajar.

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Hace poco y para mi sorpresa he conocido a una persona que tras comenzar su carrera laboral, habiéndose licenciado hace unos meses, decidió a las 16 horas (2 días de trabajo) que la actividad que desempeñaba en su puesto no era la adecuada. No había estudiado una carrera para comenzar como becaria leyéndose el papeleo legal. Total, pensaría ella, para qué le iba a servir el enterarse de a qué sector se dedica la empresa y mediante qué normas se rige. Quería empezar directamente como Ally McBeal: sin tener ni idea pero con un despacho y un aseo mixto..

Universia destaca en el mundo universitario por la ayuda que presta a los estudiantes y recién licenciados a encontrar su primer empleo o práctica laboral. Sólo en el mes de octubre Universia España tenía más de cuarenta mil currículums vigentes y ofertaba cerca de tres mil setecientas vacantes.

Basándome en las cifras de un reciente proceso de selección para una de las empresas de telefonía más importantes de nuestro país, un 25% de las personas que por su propia iniciativa se habían apuntado rechazaron la oferta; es decir 80 candidatos dijeron que no querían trabajar por causas como: “Ahora no me viene bien, llámame en febrero (junio o abril también han sido muy nombrados)” “No me convence el horario” o simplemente “No me interesa”.

Nadie dice que debamos aceptar el primer trabajo que se nos proponga o que debamos decir que sí a todo lo que se nos pida. El escritor Leo Babauta recomienda en su post 8 Essential Strategies to Saying “No” que seamos nosotros los primeros en valorar nuestro tiempo. Afirma, por ejemplo, que si alguien nos pide que hagamos algo que fácilmente podría hacer él mismo, está sobrevalorando su tiempo e infravalorando el nuestro, igual que nosotros si aceptamos sistemáticamente todo el trabajo que se nos encarga sin filtrarlo.

Creo que se entiende perfectamente lo que quiero decir. El problema radica en las personas a las que no les da gana trabajar y terminan justificándose mediante la estrategia de echarle la culpa a los demás, a la situación de ese momento o a la vida así un poco en general, que seguro que hay algo que encaja con sus excusas.

Si en 2005 casi la mitad de los universitarios españoles abandonaba la carrera (pérdida de fuerza de voluntad y ganas de superación) no es de extrañar las afirmaciones del artículo de UniversiaKnowledgeWharton titulado Razones del desempleo entre los adolescentes y sus consecuencias.

“Es un problema inexplicable. La economía marcha a buen ritmo y los empleadores están prácticamente desesperados por encontrar gente a la que poder contratar y formar. Esto contrasta con las menores tasas de incorporación de los adolescentes de los últimos 50 años. Las cosas están fallando por algún lado”, dice Ken Smith, presidente y consejero delegado de Jobs for America’s Graduates.
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