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Generación sobradamente preparada y frustrada: así es el perfil de los 10 millones de mileuristas españoles

Fuente Paula Tena
"El mileurista es aquel joven licenciado, con idiomas, posgrados, máster y cursillos que no gana más de 1.000 euros. Gasta más de un tercio de su sueldo en alquiler, porque le gusta la ciudad. No ahorra, no tiene casa, no tiene coche, no tiene hijos, vive al día... A veces es divertido, pero ya cansa".

Esa es la descripción que hizo Carolina Alguacil, de 27 años, residente en Barcelona y trabajadora de una agencia de publicidad hace ya dos años. Ella inventó el término y aunque en su momento pensó que la situación que atravesaba era pasajera, dos años después las características descritas en una carta al director que publicó en El País invade a millones de jóvenes.

Sobradamente preparados

Los expertos señalan que esta generación, entre los 28 y 40 años, está sobrecualificada. "Han dedicado muchos años a estudiar, a sacar una carrera, unos títulos, un máster y a hacer sus prácticas correspondientes pensando que con todo eso se colocarían en un buen puesto con su sueldo correspondiente", explica Marta García, autora de La generación precaria.

Y es que "la educación ha sido una inversión que no está haciendo la vida más fácil. En España se ha descuidado la Formación Profesional y el ser un licenciado, ya no es un valor añadido", aclara.

Problemas para emanciparse

Según los últimos datos del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, la cifra de mileuristas supera los 10 millones de españoles y en su mayoría son jóvenes. Es lógico por tanto, que con un sueldo que ronda los 1.000 euros la mayoría siga viviendo en la vivienda familiar. De hecho, España es uno de los países de Europa con menos porcentaje de jóvenes emancipados (50 por ciento del total, frente al 75 por ciento de Alemania o Francia). Tan sólo Italia iguala en sueldos precarios a España. Mientras en la Europa occidental los jóvenes abandonan el nido a los 24 años, en España lo hacen a los 34.

Los expertos muestran su preocupación ante esta situación. La población joven es el futuro de un país y en España el 40 por ciento de éstos trabaja por debajo de su preparación académica. Las universidades forman mano de obra cada vez más barata. Pocas son las licenciaturas que se salvan. Ingenieros, economistas, médicos y educadores sociales, cobran cada año salarios más bajos y firman mayor número de contratos temporales, según el Observatorio Ocupacional de A Coruña.

Frustrados económicamente

Y cuando a la situación de salarios precarios se le suman los altos precios de la vivienda y una crisis económica, entonces el agua sube al cuello. Comienzan los recortes y los gastos ya de por sí poco extras. El ocio es el que más sufre. "Hay muy poco margen para recortar, por lo que los viajes, ya de por sí baratos y mochileros son los que se ven reducidos", explica García. Encontrar un piso en alquiler no resulta nada fácil. Según el Ministerio de la Vivienda, el precio medio del alquiler se sitúa en 7,20 euros por metro cuadrado al mes. Esto implica que, por un piso de unos 90 metros cuadrados, la renta solicitada ronda los 650 euros de media, que puede elevarse hasta los 900 euros al mes en ciudades como Madrid, Barcelona o País Vasco. Por tanto, sólo queda una opción, compartir piso para compartir gastos.

Carla del Hierro tiene 34 años, estudió Ciencias Ambientales y comparte piso con cuatro chicas. Su vivienda, en una zona céntrica de Madrid les sale por 350 euros por persona. Cuando acabó la licenciatura se marchó a Buenos Aires a hacer unas prácticas. Después de tres años trabajando en programas de investigación volvió a España. Con un Máster a sus espaldas y una experiencia brillante en sus prácticas tan sólo consiguió trabajos temporales no relacionados con lo que había estudiado. "En España para investigar la situación está difícil. Cuando estudié la carrera ya lo sabía, pero después del esfuerzo que he realizado, te das cuenta que da igual la experiencia que tengas, aquí no está reconocida", explica.

Javier Carmona tampoco lo tiene fácil. Lleva tres años enlazando contratos en prácticas, como becario y de sustitución. Nada de lo firmado supera los 900 euros. Su esperanza es hacerse un hueco en una empresa de telecomunicaciones pero lo tiene difícil. "Cuando entré en la empresa, las cosas pintaban positivas para mi, pero ahora cogen a recién licenciados y las condiciones que les ofrecen son mejores que las mías", dice el mileurista.

Aunque la emancipación de estos jóvenes es tardía y su situación laboral precaria, señalan, no sin cierto sarcasmo, que al menos les queda la ayuda para el alquiler propuesta por el Gobierno. Menos da una piedra.
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