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Los directivos españoles ‘esquivan’ su jubilación

Fuente José Trecet
¿Supone la edad un problema para mantenerse en la alta dirección? La respuesta de gran parte de las empresas españolas a esta polémica pregunta es negativa, sobre teniendo en cuenta que muchos consejos de administración están aumentando la edad de jubilación de sus miembros, a los que permiten permanecer en su sillón más allá de los 70 años. Este es el caso de Telefónica, que recientemente ha eliminado el límite de edad para sus cargos ejecutivos.

Los consejos de administración de dos de las mayores empresas españolas han hecho su peculiar adaptación a la propuesta del gobierno de alargar voluntariamente cinco años hasta los 70 el límite para la jubilación a través de incentivos. Aprovechando los cambios para adecuar sus estatudos al nuevo Código Unificado de Buen Gobierno, también conocido como Código Conthe, BBVA y Telefónica han acometido importantes modificaciones en lo que a la edad máxima permitida para sus consejeros delegados se refiere.

El primero en tomar la inciativa fue la entidad bancaria, que elevó hasta los 70 años el límite de edad para todos los consejeros, que hasta ese momento estaba fijada en 62 años, 65 en el caso del presidente. De esta forma, Francisco González, su máximo mandatario, podrá alargar su estancia en el grupo bancario pese a sus 63 años de edad. Poco menos de una semana tardó Telefónica en anunciar sus modificaciones, que van más allá y directamente elimina el límite, también de 65 años, por lo que un directivo podrá ostentar su cargo de forma incluso vitalicia.

Estos movimientos han reavivado el viejo debate sobre la necesidad o no de establecer un límite de edad para los cargos directivos, especialmente cuando estos ostentan algún tipo de función ejecutivo. En la actualidad apenas la mitad de las empresas que componen el Ibex 35 establecern los 65-70 años como barrera para los consejeros y cada vez son más las corporaciones que abogan por superar esa barrera e incluso suprimir cualquier tipo de cortapisa ‘biológica’ para sus altos cargos. De hecho, en apenas dos años el porcentaje de compañías cotizadas que utiliza herramientas limitadoras ha decaído 3,5 puntos porcentuales hasta el 30,6.

Ente las compañías que superan los 70 años como edad de jubilación se encuentran otros pesos pesados como Banco Santander, que ya desterró en 2002 el anterior límite de 72 años para ejercer de consejero, lo que entre otras cosas permite a Emilio Botín (73 años) seguir ejerciendo cmo presidente. Bankinter, Banesto y Banco Popular son otras de las entidades con cargos ‘vitalicios’, en tanto que otras corporaciones prefieren establecer ciertos límites en sus estatutos pero al mismo tiempo articulan medios para que pudan continuar. Esto es lo que ocurre, por ejemplo en Repsol YPF, donde Antonio Brufau podrá seguir al frente siempre y cuando cuente con el apoyo del consejo de administración y de los accionistas, algo que también ocurre en FCC y Gas Natural, entre otros.

No es la única medida para permitir que los directivos se perpetúen en sus cargos. Así, hay estatutos que son más permisivos con los vocales y demás miembros del consejos que no ostenten ninguna función ejecutiva. En Altadis, los vocales deben abandonar su ‘sillón’ a los 70 años, aunque el consejo tiene la potestad de mantenerlos en el cargo más allá de esa edad, algo que sin embargo no ocurre con el presidente y el máximo responsable de la comisión ejecutiva. También es el consejo quien decide qué hacer con sus ejecutivos mayores de 70 en Abertis, a los que sin embargo sí puede conservar sólo como administradores.

Uno de los casos más curiosos es el de Inditex. Los consejeros del grupo textil están obligados a cesar en su cargo a los 68 años a excepción de su presidente fundador, Amancio Ortega. Por su parte, los miembros del consejo de administración de Banco Sabadell pueden superar los 70 años durante el desempeño de su labor, aunque deberán abandonar el sillón una vez termine su mandato sin posibilidad de ser elegidos. Por su puesto, hay compañías más estrictas en sus planteamientos y que, como Metrovacesa, contemplan el cese inmediato de sus consejeros ejecutivos a los 70 años (75 para el resto de miembros).

El paulatino proceso de personalización empresarial en las figuras de consejeros delegados y presidente está obligando a las empresas a alargar la vida de sus directivos. La evolución de los diferentes códigos de buen gobierno hasta el actual Código Conthe ha sido paralela en este ámbito. En concreto, el anterior texto, el Código Olivencia de 1998, sí recomendaba limitar la edad de los consejeros entre los 65 y los 70 años. El Informe Aldama, que vio la luz en 2003, eliminaba esa restricción, si bien advertía de la necesidad de contar con algún tipo de política clara y transparente para la sucesión de los directivos. La última ‘versión’ ni siquiera menciona el tema de la edad de los conseros, en consonancia con las directrices estatales estadounidenses, pioneros en todo lo que a buen gobierno y transparencia se refiere con la ley Sarbanes-Oxley.

Al otro lado del Atlántico son las propias empresas quienes deciden sobre la edad de jubilación de sus consejeros, que suele producirse cerca de los 65 años. Sin embargo, siempre existen excepciones, según destaca el informe sobre prácticas de gobierno coporativo en 2007 desarrollado por The Corporate Library. Este es el caso de Louis Berkman y Theodore T. Rosenberg, que a sus 98 años siguen ocupando sus sillones en el consejo de administración de Ampco-Pittsburgh y ABM industries respectivamente. En el polo opuesto se sitúa Ivanka Trump, hija del magnate Donald Trump, que a sus 26 años es la consejera más joven del país. La edad, parece ser, deja así de ser un factor a tener en cuenta para las grandes empresas.
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