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El mercado laboral tiene un déficit de más de 15.000 empleados de alta cualificación

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Tres de las principales patronales del “conocimiento” alertan de la escasez de profesionales. En pleno boom de la ingeniería, la sociedad de la información y la energía, el mercado de trabajo no cubre las demandas empresariales.

El anunciado cambio de modelo económico necesita menos ladrillos. Y más ideas. Pero el mercado laboral español está cada vez más seco de cerebros. En estos momentos, la economía sufre ya un déficit de más de 15.000 trabajadores de alta cualificación, según las estimaciones de la Asociación Española de Empresas de Ingeniería, Consultoría y servicios Tecnológicos (Tecniberia), la Asociación de Empresas de Consultoría (AEC) y la Asociación de Empresas de Electrónica y Tecnologías de la Información (AETIC). Es decir, las tres patronales que agrupan a las 600 compañías más avanzadas de España.

Los licenciados en las universidades en este tipo de titulaciones se han recortado hasta un 20% en la última década. “Hay un problema tremendo de escasez. No se licencian suficientes ingenieros y, además, se van los mejores al exterior”, explica José Antonio González, director de recursos humanos de INSA, compañía de software avanzado. Las razones para irse son suculentas: el salario de entrada en Reino Unido duplica al español, en Alemania es un 60% mayor y en Francia, hasta un 35%.
Las empresas son claras: “Si no se toman medidas, en 2010 no podremos mantener nuestro nivel actual de facturación”, ante los problemas para encontrar profesionales, argumenta José de Rafael, director general de AEC.

España se sitúa entre los países europeos con menor tasa de trabajadores de alta cualificación, según el Consejo Económico y Social (CES). Sólo para alcanzar las metas de la Agenda de Lisboa, la Comisión Europea sugiere al Gobierno que triplique el número actual de investigadores y científicos.

Una cuestión crucial para el futuro de la economía pero para la que, de momento, no se están tomando medidas suficientes. “Contratar en el extranjero es una solución, pero, a veces, se tarda más en gestionar los trámites que el tiempo de estancia legal que se le concede al empleado”, reconoce Francisco Cal, presidente de Tecniberia.

El Ministerio de Trabajo habilitó en febrero una Unidad de Grandes Empresas para poder atraer en menos de un mes a profesionales de alto valor añadido en el campo de la investigación, la dirección, etc. Pero los requisitos son tan exigentes –tener contratados a más de 1.000 empleados o 200 millones de inversión– que casi ninguna empresa lo cumple. “Sólo 10 de nuestros 260 asociados pueden acceder a esta vía rápida de contratación”, afirma Cal.

La escasez está recalentando el mercado laboral de estos sectores de actividad, donde la rotación de plantillas supera ampliamente el 25%. Una compañía como Atos Origin contrata anualmente a 1.700 ingenieros para cubrir su demanda real, 400. Según Luis Pérez, miembro del comité ejecutivo, el 80% de los recién licenciados que entra en la empresas la abandonan antes del primer año, generando unos importantes costes de formación –el sector estima que los siete primeros meses de trabajo son exclusivamente de formación–.

“Los costes de reclutamiento se están disparando. Los jóvenes tienen 3 ó 4 ofertas sobre las que eligen. Están en un proceso de selección continuo que obliga a los departamentos de recursos humanos a innovar para poder retenerlos”, sostiene Alfonso Jiménez, director de Peoplematters.

El ejemplo de Estados Unidos
La economía más innovadora del mundo ha encontrado en la inmigración uno de los pilares del éxito. EEUU absorbe el 60% de la inmigración mundial más cualificada. “Ya podían venir pateras con ingenieros”, dicen desde el sector. La ironía refleja muy bien los problemas que sufren las empresas para contratar en origen. “En la práctica de la extranjería, no existen los trabajadores altamente cualificados”, argumenta Jordi Roca, abogado de Cuatrecasas.

El Gobierno ha dado un paso con la Unidad de Grandes Empresas, pero está muy lejos de las necesidades reales del mercado. La economía necesita un cambio de modelo productivo y, también, migratorio. La mano de obra intensiva, que tanto ha ayudado a impulsar el tirón del ladrillo, tiene que ser sustituida por otra más cualificada, que aporte valor añadido a las empresas. 
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